sábado, 15 de julio de 2017

Definición histórica del turista

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Se entiende como turista a toda aquella persona que viaja libremente por distintos motivos (placer, negocios, religión, visitas familiares, etc…), y pasa como mínimo una noche fuera de su lugar habitual de residencia.

Desde los albores de la civilización el hombre ha demostrado que su historia va ligada a la del viaje. No podemos olvidar que las primeras civilizaciones neolíticas eran nómadas, obligadas a desplazarse y a comerciar con otras para obtener recursos, alimentos, utensilios o herramientas inexistentes en su entorno habitual, una actividad comercial que supone el comienzo de los viajes de negocios tal y como los conocemos actualmente.

Habrá que esperar hasta la época de la Pax Romana del Imperio Romano para encontrar las primeras noticias que se disponen sobre el movimiento turístico con fines recreativos, cuando los romanos de las clases más altas tomaban sus vacaciones para trasladarse a otros lugares. Se tiene constancia de que estos turistas visitaron Egipto para conocer las pirámides y el Valle de los Reyes; Grecia, para contemplar la estatua de Zeus en Olimpia; así como otros destinos del Mare Nostrum que despertaban su curiosidad. Las excavaciones realizadas en yacimientos de esta época revelan que ya existían establecimientos de hospedaje y balnearios de aguas termales, así como tabernas y restaurantes preparados para ofrecerles una buena atención y servicio.


Tras la caída del Imperio Romano se vivió una época convulsa que convirtió las vías de comunicación que unían todas sus provincias en lugares inseguros y peligrosos, lo que propició que el viaje por placer se redujera hasta casi desaparecer. Los únicos motivos que llevaban al desplazamiento de personas eran los militares, los comerciales o los religiosos con peregrinaciones a Santiago de Compostela o La Meca en el caso de la cultura islámica. Este hecho provocó que se perdiera gran parte de la infraestructura turística que había surgido durante los siglos previos y sólo se mantuvo aquella ofrecida por las primeras órdenes religiosas cristianas que proporcionaban alojamiento y alimentación al peregrino de forma gratuita.

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